Nutrición Perinatal
Durante períodos críticos del desarrollo perinatal, la nutrición y otros estímulos ambientales influyen en el desarrollo del recién nacido y pueden inducir cambios permanentes en su metabolismo y en la susceptibilidad a padecer enfermedades crónicas, entre ellas obesidad. A dichos aspectos que condicionan de forma más o menos permanente el crecimiento y el fenotipo adulto, se le denomina programación metabólica o “imprinting”. A este respecto, la obesidad materna durante el embarazo y la lactancia, así como la dieta materna en esta etapa perinatal, puede cambiar la programación metabólica de las redes neuronales en la descendencia, por ejemplo, perpetuando o incluso amplificando la susceptibilidad a la obesidad en la descendencia a través de las generaciones.
Así pues, es importante velar para que la nutrición perinatal sea óptima para permitir un crecimiento y desarrollo saludable y para hacer frente a potenciales efectos perjudiciales a largo plazo.
Leptina
Alimentómica no puede quedar al margen de los retos que plantea la epidemia mundial de obesidad, y su primera línea de investigación, el proyecto leptina, pretende contribuir con una nueva estrategia para la prevención de la obesidad.
En 1994 se descubrió la leptina, hormona proteica secretada por el tejido adiposo que modula la ingesta y el gasto energético. Hoy sabemos que alteraciones en la producción de leptina o en la de sus receptores en el sistema nervioso central causan obesidad en humanos.
El descubrimiento de la leptina significó un enorme avance en el conocimiento de la biología molecular del sistema de control del peso corporal y de la obesidad. Sin embargo, el uso de leptina para tratar de curar la obesidad no ha colmado las expectativas despertadas inicialmente, ya que en la mayoría de humanos obesos el problema no es la falta de leptina, sino una resistencia a los efectos de esta hormona.
Sin embargo, a finales de 2005 el grupo de investigación de Bioquímica, Biología Molecular, Nutrición y Biotecnología (Nutrigenómica), actualmente Nutrigenómica, Biomarcadores y Evaluación de riesgos (NuBE), de la Universitat de les Illes Balears dirigido por la Prof. Catalina Picó, obtuvo evidencia de que la obesidad puede prevenirse mediante la ingesta de cantidades moderadas de leptina durante la lactancia. De hecho, la leptina está naturalmente presente en la leche materna pero no en las fórmulas actuales de leche infantil comercial. Este descubrimiento explicaría, en parte, porqué la lactancia materna (que aporta leptina) previene el desarrollo de obesidad y otras alteraciones en comparación con la lactancia artificial (que no aporta leptina). El grupo ha obtenido asimismo evidencia de que, en humanos, el peso a los dos años correlaciona negativamente con la cantidad de leptina aportada por la leche materna, de forma que cuanto mayor la concentración de leptina en la leche materna, menor el índice de masa corporal a los dos años. Además, estudios en animales del grupo demuestran que la ingesta de cantidades moderadas de leptina durante la lactancia es capaz de revertir la mayor parte de la malaprogramación causada por condiciones nutricionales adversas durante la gestación; evidenciando, aun más, el papel esencial de una ingesta suficiente de leptina durante el periodo de lactancia y la importancia de la lactancia materna en la prevención de desarrollar obesidad.
Otros compuestos
No solo la leptina presente en la leche materna puede estar afectando a la predisposición de los niños a desarrollar obesidad y enfermedades metabólicas en la edad adulta. Otros componentes de la leche pueden ser determinantes en la mencionada programación perinatal. Así, Alimentómica sigue investigando cada día en la caracterización de aquellos componentes de la leche materna que pueden afectar a la programación metabólica de la obesidad y síndrome metabólico, así como las estrategias de estilo de vida que podrían adoptar las madres, especialmente las que presentan sobrepeso o diabetes, para modular y optimizar la leche materna con el fin de revertir la potencial susceptibilidad programada de sus hijos a desarrollar estas enfermedades.